En Arrakis, el agua es un bien escaso y la melange, una especia capaz de prolongar la vida y ampliar la conciencia, convierte el planeta en una pieza codiciada. Su valor atrae a los grandes poderes de la galaxia y hace de su gobierno algo más que una cuestión de territorio.

Frank Herbert sitúa a la Casa Atreides al frente de ese mundo inhóspito, habitado por los Fremen y atravesado por una disputa de poder. Tras la traición a la familia, Paul, heredero del duque Leto, emprende un camino cuyo alcance aún está por revelarse. La novela entrelaza intriga política, aventura y misticismo con la ecología de un planeta donde cada recurso importa.