En la cúspide del poder, Julia Domna encuentra que la posición alcanzada no la protege de la traición ni de las fracturas en su familia. En Y Julia retó a los dioses, Santiago Posteguillo plantea una contienda donde la estabilidad de la dinastía y el control del imperio vuelven a estar en juego.

La amenaza también es física: Galeno diagnostica a la emperatriz una enfermedad que añade dolor a una crisis ya marcada por el enfrentamiento entre sus dos hijos. La novela cruza así el conflicto político con una lucha personal, mientras una historia de amor irrumpe en medio de la adversidad.

Esta entrega continúa la historia de Julia Domna iniciada en Yo, Julia y mantiene abierto el pulso por el poder, sin anticipar su desenlace. La propuesta combina intriga dinástica, enfermedad y vínculos familiares en una narración ambientada en la Roma imperial.