En los pasillos del instituto, Greg Heffley se las arregla con estrategias para esquivar a los matones. Pero el carpesano donde guarda información sobre ellos cae en manos ajenas, y el riesgo de que descubran quién lo escribió vuelve urgente recuperar el control de la situación.

Jeff Kinney plantea así una peripecia escolar marcada por la exposición y la incertidumbre: Greg, acostumbrado a encajar los golpes, queda ante una disyuntiva que todavía no tiene respuesta: rendirse o intentar salir del apuro. La carpeta perdida pone en marcha el conflicto sin revelar cómo se resolverá.