En Bi anai, los animales —pájaros, ardillas, serpientes y gansos— cuentan la historia de Paulo y Daniel mientras se repiten las estaciones. Obaba, territorio imaginario, parece cambiar con el paso del tiempo y, a la vez, conservar algo siempre igual.

Ese marco natural contrasta con un mundo humano atravesado por ambiciones y deseos. Paulo y, sobre todo, Daniel, a quien la sinopsis describe como un hermano con discapacidad intelectual, padecen la crueldad de quienes los rodean; sus recorridos se enlazan con el universo de las fábulas animales y con una naturaleza regida por leyes antiguas.

La propuesta combina el relato de los dos hermanos con esa mirada animal, y deja abierta una tensión entre la dureza de su mundo y la posibilidad de escapar de ella. La edición en euskera de Erein incluye un fragmento disponible para lectura.