La meritocracia suele asociarse a una justificación de los privilegios; Nadie merece nada, de Jahel Queralt, abre una pregunta incómoda: ¿y si la izquierda se equivocara al renunciar a ella? El ensayo propone recuperar esa idea y apartarla de sus interpretaciones más simples.

La propuesta pasa por revisar la moral del éxito, separar meritocracia y capitalismo, y reconocer cuánto interviene el azar en nuestras vidas. Entre ensayo y autobiografía, Queralt plantea que limitar las desigualdades puede ser una exigencia del mérito, no una renuncia a él.