¿Qué sostiene la convivencia cuando el respeto empieza a ceder ante la competencia y la exposición constante? En Sin respeto: Una crisis social, Byung-Chul Han convierte esa pregunta en el eje de un ensayo filosófico sobre la deshumanización y el deterioro de una virtud que considera esencial para la vida común.

El diagnóstico enlaza la meritocracia con la lucha por el estatus: el afán de reconocimiento puede alimentar el desprecio y la división. En las redes, observa Han, la atención desplaza al respeto y la humillación pública ocupa el lugar de la cortesía, mientras los vínculos comunitarios pierden fuerza.

Frente a esa erosión, el libro esboza otra posibilidad: una política de la amistad y una convivencia atenta a la distancia y al reconocimiento mutuo. La reflexión presenta el respeto no como un lujo, sino como una condición para la democracia y el diálogo.