Ibrahima trabaja como aprendiz en un camión cuando su madre le comunica que su hermano menor ha desaparecido. Sale a buscarlo y emprende un viaje que lo enfrenta a pasadores, policías y secuestradores, además del hambre, la sed y el dolor. Miñan cuenta una historia real: la de Balde, narrada por él y puesta por escrito por Amets Arzallus.

La travesía hacia Europa se entrelaza con una reflexión sobre cómo la deshumanización de quienes cruzan el Mediterráneo alimenta la indiferencia ante sus vidas. El relato devuelve a esa experiencia su dimensión individual y, al contarla, plantea también su alcance universal.